Para iniciar este viaje no necesitas una condición física especial ni un cuerpo determinado, tampoco importa tu edad, ni siquiera el sexo, aunque las mujeres tenemos cierta ventaja. Creo que sólo se necesita tener ganas de desarrollar la creatividad y estar preparad@ para divertirse y sorprenderse.  

No se sabe con certeza dónde ni cuándo surgió este arte, ha sobrevivido como Danza Oriental o Danza del Vientre entre las mujeres de la zona de Oriente Medio, sobre todo en Egipto y Líbano. Aunque se cultiva en un entorno cultural árabe, que es importante conocer para investigar su evolución como forma artística, muchos de sus movimientos se encuentran en danzas y técnicas corporales de distintos lugares del mundo.                                                                                         
El trabajo que propone como danza es habitar el cuerpo a base de trabajar la flexibilidad y fuerza de la columna vertebral, estirar los músculos, desbloquear todas las articulaciones, encontrar el eje y aprender a pisar el suelo, desplazando el movimiento mediante combinaciones de pasos y giros.                                                                                                                           
Y suena la música y empieza el viaje. Y el tiempo se para… y ya no eres tú, y a la vez eres algo más grande que también eres tú; no se puede entender, sólo se puede sentir. Khalil Gibran sintió el alma de una bailarina y la describió en el siguiente relato:



LA BAILARINA

Había una vez una bailarina que con sus músicos había arribado a la corte del príncipe de Birkasha. Y, admitida en la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd y la flauta y la cítara.
Bailó la danza de las llamas, y la danza de las espadas y las lanzas; bailó la danza de las estrellas y la danza del espacio. Y, por último, la danza de las flores al viento.
Luego se detuvo ante el trono del príncipe y dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le solicitó que se acercara, y dijo:
-Hermosa mujer, hija de la gracia y el encanto, ¿desde cuándo existe tu arte? ¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y canciones?
Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el príncipe. Dijo:
-Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus preguntas. Sólo esto sé: el alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta en su corazón; mas, el alma de la bailarina late en todo su cuerpo.



Buen viaje!

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